Piel con piel

Por fin estamos cara a cara y tantas palabras, tantas ideas propuestas, son engullidas por los nervios. No sabemos ni cómo mirarnos sin ruborizarnos porque ambos conocemos lo que viene a continuación, lo esperamos con ansias, pero es tanto el rubor que provocan las cortas distancias que no nos atrevemos a saltar después de todo. Decido que esto no puede seguir así, y aunque sé que recurrir al alcohol no es la mejor idea no se me ocurre nada mejor para romper el hielo, por lo que saco dos cervezas bien frías del congelador y sin vacilar le pego un trago bien largo a la mía mientras le ofrezco la otra ¡A grandes males, grandes remedios!

El alcohol como siempre hace su trabajo, y el ambiente se va distendiendo, entre risas y anéctodas nos vamos acercando poco a poco, casi imperceptiblemente, hasta que la separación de nuestros cuerpos es casi inexistente. Por un instante levanto la mirada hacia sus ojos y en ese momento se que estoy perdida en él, que no puedo aguantar más, que le deseo con todas mis fuerzas… y que el deseo es correspondido.

Con un ligero movimiento de cabeza poso mis labios en los suyos silenciando unas palabras que ya no importan. Ese breve contacto hace explotar todo el deseo contenido que llevaba acomulando todo este tiempo. Como si no existiera un mañana me devuelve ese beso robado, mordisqueando con avidez mi labio, paseando con pasión su lengua por mi boca, que se entrecruza con la mía cual si de un tango se tratase. El cuerpo ya no obedece a la razón, es como si una niebla extraña se ciñera a nuestro alrededor y nuestros cuerpos ya solo saben que fluir con ella. De los besos a las manos, que buscan a tientas el simple contacto… Piel con piel… Sus dedos tocan mi cuerpo como si de un piano se tratase, con suma suavidad acariciándolo en el lugar indicado para que la melodía sea perfecta. De la boca al cuello, y al lóbulo de mi oreja, me recorre con su lengua ávida que baja rodando hasta mi pezón… El rastro de saliva que va dejando por mi cuerpo eriza el vello de mi piel y endurece mis pezones al instante. La excitación me hace encorvarme hacia él en busca de más… Le ruego… Necesito sus dedos que me queman por toda la piel. Cada célula de mi cuerpo se siente viva y le clama mientras apenas soy consciente del descenso de su cabeza y de como se hunde entre mis piernas cortando por unos segundos mi respiración… Me tortura de ese modo tan delicioso saboreando mi humedad con sus dedos y su boca y cuando estoy a punto de caer levanta la cara hacia mí con esa mirada juguetona dándome simplemente unos segundos de respiro para volver a empezar de nuevo. Me lleva al borde del abismo, una y otra vez, creo que voy a salirme de mi propio cuerpo, pero entonces decido tomar las riendas así que me incorporo y aprovecho su sorpresa para saltar encima suyo… Puedo notar su tremenda excitación empujando mi pelvis y con un movimiento casi felino la atraigo entre mis manos… Mi boca, como guiada por un instinto primario se inclina sobre ella para saboreala mientras juega a recorrer cada milímetro de su piel, deleitandose a cada pequeño gemido suyo, a cada convulsión de su cuerpo. De repente me agarra por los brazos y con un rápido movimiento vuelvo a estar debajo suyo prisionera de su cuerpo.

Busca mis ojos con lujúria impresa en los suyos y sostiene mi mirada como si en ello le fuera la vida; y puedo notar como su cuerpo se acopla al mío. Siento su corazón palpitando en todo mi cuerpo y como busca abrirse camino a través de mí, un solo roce y un agijonazo de placer me recorre de pies a cabeza. Un segundo movimiento y mi más que evidente humedad me llevan a la locura cuando entra en mí. Primero suavemente, haciéndome disfrutar a cada centímetro; entrando y saliendo como si de una tortura se tratase para sorprenderme al fin con una embestida que despierta mis más oscuros instintos. Me toma una y otra vez y pierdo la cuenta de las veces que me lleva a la más deliciosa de las locuras y cuando creo que voy a desfallecer, su orgasmo me invade reviviendo todo mi ser hasta que cae desplomado encima de mi pecho y nos quedamos así, el uno encima del otro en profundo trance.

Cuando por fin consigo abrir los ojos me doy cuenta que ha empezado a llover. Él sigues ahí con los ojos cerrados así que me deslizo lentamente bajo su cuerpo aun sudado y acercándome a la ventana le dejo entre las sábanas. Mientras cojo un cigarro y lo enciendo pienso como un simple gesto lo cambia todo entre dos personas. Entonces le miro y no puedo evitar sonreír…40b656e5525a5d3bbb975ef30cff0e6e1

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