Masturbación 4ª parte: Continución asiduidad e inicio.

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Es prácticamente imposible hablar de masturbación y que no nos dé por pensar en cuándo empezó todo. ¿Con qué edad empecé a masturbarme conscientemente? ¿Será una edad demasiado temprana la mía? O tal vez no lo descubrí hasta hace poco en mi vida? Cómo lo vivía entonces y como lo vivo ahora? ¿Lo estoy haciendo correctamente? Todas estas son posibles preguntas que se nos plantean, si no a la mayoría, a más de una de nosotras cuando hablamos o pensamos en nuestra relación con la masturbación.

En base a lo que he podido averiguar hablando con algunas de vosotras, me consta que la mayoría empezamos a masturbarnos entre los 7 y los 12 años aunque como en todo, hay casos más tempranos y más tardíos. Para la mayoría de las que empezamos de más pequeñas, en muchas ocasiones coincide que empezó como un hecho “accidental”  durante la autoexploración y la curiosidad que conlleva la niñez. Y digo accidental porque en muchos de los casos no se buscaba o no se tenía constancia del placer que aquello podía provocar, si no que es algo que se fue deduciendo sobre la marcha. Cuánto más mayor hayas empezado a masturbarte, la experiencia habrá sido más conscientemente buscada y el fin de hacerlo tendrá más relación con la búsqueda del orgasmo y la satisfacción personal. Pero sea como sea, la masturbación femenina siempre ha estado cubierta por un velo de obscenidad  y asociado a la falta de decoro que ha hecho que muchas mujeres, ni siquiera se hayan planteado la masturbación como una opción en sus vidas.

“Es una experiencia bastante increíble la primera vez. Creo que ahora se dice más pero en mi época era muy raro hablar de esto y te sentías como medio mal, como si fueras una guarra. Yo tenía esa sensación pero seguí haciéndolo porque lo disfrutaba mucho.”

“De más pequeña me exploré cosas pero era más como una exploración que un disfrute en sí.”

Muchas de las encuestadas recuerdan tener pensamientos sexuales ya en su niñez más temprana; sueños y fantasías que  con la censura social acabarían acallando de forma temporal ya que les producían sentimientos de culpabilidad y de sentir que no eran pensamientos propios de una mujer y por lo tanto eran malas o algo fallaba. A consecuencia de esto, hay muchas mujeres que se han cerrado en banda a experienciar su propia sexualidad. Aún así, hay unas pocas que admiten que en la niñez ya se masturbaban aunque la práctica se reducía a unos roces por encima de la ropa ya fuera con las propias manos o con objetos, flores o restregándose contra superficies y  coinciden que, posteriormente a tener la regla, les nace la idea de explorarse con sus manos.

“No recuerdo bien con qué edad empecé, sé que era muy peque, con 10 años o así de repente fui consciente de que si me rozaba algo ahí sentía placer”

“Creo que me masturbé por primera vez supongo que sin saber que pasaría, con unos 7 u 8  años. No miento. Me gustó tanto que se lo conté a mis padres.”

“Daba gustito, no gustazo como ahora. Recuerdo perfectamente esa sensación, era placentera aunque no tuviera la conciencia de saber lo que estaba haciendo.”

Si hablamos ahora de los problemas más típicos que pueden surgir en el momento de la masturbación, diría que la palma se la lleva la falta de autoexploración corporal que vendría propiciada por las prisas por conseguir el orgasmo. Aunque la masturbación es necesaria, no basta con la persecución del orgasmo rápido para aliviar tensiones o simplemente por el hecho de notar la descarga cerebral de serotonina; sino que con la masturbación deberíamos buscar conocernos más y mejor. Ya sea físicamente ( palpar, reconocer nuestras formas, saber qué cosa hay en cada sitio..) o sensorial y psicológicamente ( cómo nos gustan las caricias, dónde poner más énfasis, que es lo que más nos llena, en qué momentos lo necesitamos más o nos sienta mejor…).

Siempre acabo deseando el orgasmo y terminando rápido, como quien hace un trámite. He llegado a pensar que es por pereza, por falta de ganas reales, e incluso por sentirme mal conmigo”

“En la soledad actúo de una manera diferente a la que actúo con alguien con quien quiero fundirme”

“Pasé un tiempo que me masturbaba un montón de veces al dia pero no conseguía correrme. Entonces como que me dediqué ahí a  buscarme un poco el cuerpo en plan a ver esto como se hace xq yo se que la gente hace cosas aquí y pasan cosas q molan”

Casi siempre tendemos a masturbarnos de la misma manera, en la misma pose con los mismos movimientos y con fantasías recurrentes y aunque me consta que tiramos mucho de la imaginación para excitarnos, otras muchas también vemos porno y en menor medida fotos. La mayoría  dice llegar al orgasmo en la masturbación solo acariciándose el clítoris y sin necesidad de penetración. Es un orgasmo rápido y fácil, corto e intenso y no necesita de gran exploración interna. Está demostrado que el clítoris es el originador del placer sexual en las mujeres y, debido a sus dimensiones, con la penetración se puede llegar a estimular también y hacer llegar al orgasmo; pero la forma más directa de llegar es con la estimulación del glande clitorial. Existe una malentendida realidad que divide los orgasmos en clitoriales y vaginales y que de algún modo, siempre ha dado más importancia o validez a los segundos. Como si existieran categorías y ránkings en los orgasmos debido a cómo llegamos a ellos. Éste ha sido otro de los condicionantes para que muchas mujeres se sientan “menos capacitadas” para tener orgasmos ya que si no consiguen tener orgasmos vaginales, se consideran que de algún modo no están bien o les falla algo. Hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad falocéntrica en la que la sexualidad de la mujer  ha estado y aún está muy subeditada a satisfacer la del hombre; así que si con la penetración no se llegaba al orgasmo, una mujer podría ser considerada “defectuosa”

“En general no  me penetro mucho. Más bien la zona de entrar y salir como la zona del ano solamente, no en profundidad y a la vez con vibración en el clítoris”

“No soy capaz de tener orgasmos exclusivamente vaginales, así que tengo que recurrir a la masturbación externa para poder tener un orgasmo”

“Cuando me masturbaba con el pene de plástico nunca me lo metía, eso no me daba placer, siempre me corro cuando estimulo el clítoris, es lo único que toco y lo que más me gusta.”

De todas las mujeres con las que he podido hablar ( unas 40), solo  2 me confesaron que en ocasiones, se masturban sin sentir la necesidad de tocarse. Solo por el disfrute y el placer de hacerlo, sin intención de saciar su cachondura o cualquier otra necesidad que pueda impulsarnos a masturbarnos.

“La masturbación la vivo como algo q me gusta hacer. Generalmente no la necesito, es más una cuestión d que me apetece mucho y me pasa que hay veces que no estoy cachonda y me masturbo igual. No necesito estar de calenton para que sea algo que me apetezca y disfrute.”

A mi parecer es un porcentaje demasiado bajo aún pero no inexistente así que me da ánimos para seguir propagando toda la información que pueda al respecto y confiando en que poco a poco, las mujeres vamos pisando más fuerte y siendo más dueñas de nosotras mismas y de nuestro placer.

 

Y tú, cómo te masturbas?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carmen dice:

    De muchas formas. Está claro que al final somos animales de costumbres, y además de costumbres cómodas, y una vez que tienes aprendida la lección manual, por X cosas tiras a lo fácil, rápido, el orgasmo. Casi nunca uso artilugios, soy muy tocona, muy de mano, muy de usar los dedos. Me gusta el edging sin llegar al extremo, me gustan esos días cuando puedo autoexplorarme casi alcanzando el clímax, pero solo casi. Volviendo sobre mis pasos una y otra vez, hasta que ya te quieres echar la siesta por la tarde y que mejor manera que después de un orgasmo nuclear, de los que te deja con la sonrisa en la cara mientras te quedas dormida indefensa. Al igual que en el sexo, el gusto y la diversión está en la diversidad. Metiéndome mano sin quitarte la ropa, metiéndome mano en la ducha, metiéndome mano en la piscina (en mi caso, tengo casa con piscina particular), metiéndome mano en el coche. Prácticamente las formas y los momentos para masturbarse son infinitas, dado que a diferencia del sexo, no necesitas a nadie más ni tampoco necesitas mayor espacio del que ya ocupas por ti sola. Me parece una manera eficaz de buscar dentro de una misma y conocerse no solo en lo físico, también en lo sexual, en lo emocional.

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    1. Que gran aporte claro que siii!! Que cada vez mas mujeres vean su sexualidad consigo mismas igual que tu la ves que maravilla!!!

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