“La Sexicidad”

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Foto de @nsfwrauldap

Desde que tengo conciencia, siempre me han considerado una niña, chica y luego mujer “entrada en carnes”. Siempre me ha hecho mucha gracia esta expresión aunque no siempre del mismo modo.Que manera tan sutil de decir que al parecer me sobran unos kilos no? Esta necesidad de ser despectivo pero sutilmente me mata pero en fin ese no es el tema. Pese a esos kilos de más que se empeñaban en recordarme, a mi no me pesaban y contra pronóstico,consideraba que era algo sin importancia y que coño, siempre he disfrutado mucho el placer de comer así que de algún modo eran bienvenidos a mi vida y me sentía bien y agusto con esos kilos.Ese sentimiento, se fue empañando con el tiempo hasta que hubo momentos en los que lo creí ridículo y sin sentido; un peso extra en mi vida y nunca mejor dicho.

Me jodía lo más grande cada vez que mi madre hacía alusión a la necesidad de “cortarme con la comida”, vigilarme o directamente prohibírme comer depende que cosas porque yo “no tenía la suerte de tener la constitución corporal que otros sí. Si íbamos a casa de alguien o quedábamos con otros niños, la premisa siempre era la misma; “tú aunque te ofrezcan di que no de entrada hija”.Siempre fui como digo una niña de “huesos fuertes y recia”,  y eso, llegada la adolescencia es poco más o menos que una bomba de relojería que muy fácilmente te explota en la cara tirándote por tierra todas tus posibles convicciones y creando una necesidad de contención brutal.

Ahora desde la distancia, supongo que toda esa contención explica muchas cosas. Pero una vez más, ese no es el tema. Disculpadme pero mi cabeza empieza a hacer conexiones y si me dejara llevar os haría una disertaciones monumentales. La cosa es que, por un lado sentía mis necesidades y quería cubrirlas, sentía mi Pepita Grillo decirme que estaba estupenda y que no me preocupara, que siguiera adelante por ahí; y por otro lado, estaban los imputs externos y la necesidad de encajar y de quedar bien con mi entorno para que así me quisieran más al ver que era una “niña buena”. Los segundos ganaban siempre.

Vivimos en una sociedad que nos impone el cómo debemos vivir para ser gente bien, y al sentir la necesidad de pertenencia al grupo, nos amoldamos a sus directrices aunque sea a costa de sacrificar nuestras necesidades internas.

Durante muchos años, no me he cuestionado esa dualidad y me he dejado llevar más bien por la necesidad de encajar, y eso, ha afectado al modo en el que me veo a mi misma, incluso a la percepción de mi sensualidad que se ha ido apagando poco a poco sin darme cuenta casi del como. Algo que creo  debería ser inherente a cualquier persona, que es el gustarnos y disfrutarnos a nosotros mismos seamos como seamos; como sociedad nos lo hemos cargado y hace estragos en muchos de nosotros.

Llegada a este punto y estas conclusiones, he sentido mucho cansancio, hablando mal y pronto, me he visto muy hasta el coño de atender a los juicios de los demás y actuar por y para su aceptación. Dónde quedo yo dentro de todo esto? Y veo en la necesidad que me surge ahora de sentirme sexy, una conexión muy grande con este cansancio. Este tipo de cansancio emocional que tanto ha sido acallado y repudiado a base de críticas( y lo peor, entre nosotras mismas), ese “loca” despectivo que se ha atribuído a las mujeres que a lo largo de la historia han hecho lo que les apetece por y para ellas. Que se visten como quieren, que se maquillan o no como y cuando quieren, que les da igual la mirada ajena y que dicen, “Aquí estoy yo, miradme”. Una mujer que suelta tanta autoimposición y que se deja llevar por sus impulsos; una mujer liberada.

Esa “Loca del coño”, esa “desvergonzada” o “mujer de baja moral” porque se sale de la norma y que se traduce en ser dueña única de nuestra propia vida y acciones. Sin atender a constructos sociales, sin tratar de complacer a los demás si no a una misma por encima de todo. De querernos y vernos guapas vestidas con nuestras ideas y sacar nuestro lado más sexy  para conquistar a nadie más que a nosotras mismas; de reivindicar nuestro espacio en este sistema sin que éste sea a la sombra de nada ni de nadie, sin que tenga repercusión en nuestros actos el miedo al qué dirán.

A éstas alturas,queda claro que considero que lo más sexy es la actitud; y es que sí, señoras y señores,hay muchas pequeñas cosas que nos pueden servir de amuleto o de coraza en determinados momentos para agarrarnos a ellas y hacer uso de su poder, pero si no hay una actitud, una seguridad en uno mismo, una confianza detrás, el efecto se desvanece rápido.

La sexicidad de una persona la marca la actitud que le pone a la vida y las ganas de cuidarse y tener claras sus convicciones. Las ganas y la necesidad de amarse en cuerpo y mente; de pedir cuando hay que pedir y decir no cuando así sea. Las ganas y la necesidad de escucharse y actuar en consecuencia y con consciencia.

Lo que hace sexy un cuerpo es la mente que lo dirige, lo cuida y lo respeta.

Está más que demostrado que la sexicidad no va ligada a los kilos ni las curvas que tenga un cuerpo, tampoco a unas facciones  que gusten más o menos, ni a los centímetros que un cuerpo mida, ni tampoco al color de una piel, a la cantidad de vello corporal  o de arrugas que tengas. Puedo ser la persona más sexy del mundo con el cuerpo que sea si tengo una actitud amorosa conmigo y la seguridad en mi misma suficiente para demostrarselo al mundo.

Sexy para mi y a mi manera como agente empoderador causa y efecto.

 

Como siempre sabéis que me gusta consultaros sobre la mayoría de temas de los que hablo (a no ser que se trate de una opinión muy personal), y me habéis dicho un montón de cosas que quiero dejar por aquí por si a alguien le sirven. Y es que muchas de ellas pueden ser ese empujoncito que nos falta para coger la actitud necesaria!

 

“COSAS O ACTITUDES QUE OS HACEN SENTIR MÁS SEXYS”

 

“Un pintalabios rojo”

“Fumar”

“Mi chaqueta de cuero”

“Confianza en lo que puedo hacer sentir a una mujer”

“Ir al gym me hace sentirme poderosamente sexy”

“Cuando pongo a alguien en su sitio no se porqué, y llevar los labios rojos”

“Depende del día pero desde el gym hasta el pintalabios, pasando por la curva de mis caderas”

“Muchas cosas, pero sobretodo la seguridad en mi misma es la clave desde mi punto de vista. Una determinada prenda de ropa o lo que sea no te hace sexy a no ser que lo luzcas con seguridad”

“Mis tacones, suena un poco pedante o absurdo pero a mi me ayuda muchísimo el simple hecho de calzarme unos buenos tacones, me hincha la autoestima y por ende, me hace sentir más sexy”

“Ir con falda y sin bragas, eso sí, con unas medias hasta los muslos”

“Levantarme y ver que aún me puedo abrochar el botón de los pantalones!”

“Diría que mi traje, rara vez me lo pongo pero me encanta como me sienta!”

“Vestir ropa interior de encaje”

“Autoginefilia: a veces me imagino a mi mismo haciendo las cosas que hago día a día pero como si yo fuera una mujer y a pesar de estar haciendo la cosa más insustancial y cotidiana, eso me hace sentir terriblemente más atractivo”

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carmen dice:

    Bueno. No sé por donde empezar. Es obvio que el tema kilos, la gordofobia, el bullying en base al aspecto físico, vienen del machismo y tiene una profunda raíz en el patriarcado. Lo digo porque todo el (slut)shaming relacionado con el aspecto físico, incluyendo la gordura, está basado en el concepto de apetencia sexual. A las mujeres se nos requiere socialmente estar delgada no por salud, no por amor propio, no; tenemos que estar en buena forma física y mantenernos dentor de ciertos números respecto a la talla para ser agradables a la visa de otros y, a través de nuestros cuerpos, atraer al mejor macho disponible. Yo estoy delgada, por genética más que por esfuerzo. Es cierto que sumándole ciertos hábitos pues con el paso de los años he conseguido mantener una figura esbelta. Pero yo, delgada y visualmente más atractiva para el género masculino que una chica entrada en carnes, al fin y al cabo paso exáctamente por el mismo aro de la cosificación. Se me valora por mi supuesta, vamos a llamarlo, follabilidad. Da igual quién soy, da igual lo que haya estudiado, da igual lo que valgo como ciudadana o como ser pensante, al fin y al cabo me veo reducida diaríamente también al mismo proceso de selección en base a mi talla corporal.

    Solo una cosa más, y lo digo como ex-fumadora de tabaco. Fumar no es sexy. 🙂 Aunque estoy de acuerdo con el uso del pintalabios como herramienta de empoderamiento instantaneo, y también el uso de ciertas vestimentas sin ropa interior. Pero lo más de lo más sexi, al fin y al cabo, es un buen cerebro y contra eso no puede competir ninguna tableta de chocolate abdominal ni centímetros bajo la bragueta.

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    1. Buenas Carmen! Primero de todo gracias por pasarte por aquí y por dejar tu opinión! En cuanto al tema de la cosificación estoy de acuerdo con el hecho de que en muchos ámbitos a las mujeres se nos valora en base a tallas y medidas y no por nuestra valía y da igual si eres delgada por genética o por lo que sea, todas pasamos por el mismo filtro y es penoso. De la cosificación nadie se salva lastimosamente. En cuanto a lo del fumar, son comentarios que me ha dejado la gente y esté más o menos de acuerdo con lo que dicen, me gusta ponerlos todos. Comparto algunos de ellos, otros no y otros me han sorprendido gratamente aportándome información nueva e interesante pero como digo, y como reafirmas tú, lo mas sexy indiscutiblemente es un buen cerebro y la actitud!!

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  2. F e r m i n Romero de Torres dice:

    Me parece todo ( y creo que no me tiene que parecer nada, pero bueno ) perfecto.
    En lo que dices … no cabe la duda. Los embrollos mentales sociales son lo peor de lo peor. Lo veo a diario en tanta gente … Madres y padres a los que no importa si sus hijas/os de 12 van como barbies / kent, poniendo el acento en su ropa más que en los conocimientos para ir a clase. Empresarios preocupados de la imagen que no quieren ver un empleado suyo con cierta ropa o conducta, haciendo burla sobre la diversidad funcional. Etc… los ejemplos pueden llenar páginas.
    Que te gustes como estés si la salud no se perjudica … es lo mejor. Cuántas personas terminan en anorexia o vigorexia o … otro puñado de situaciones con peligro mortal empujados por comentarios cuando más sensibles son a ellos o como colofón a años de escuchar idioteces de los demás o por una sociedad que no sabe respetar otra cosa que no sea el amor al dinero, poder, o al consumo.

    Y el comentario de Carmen es también digna lectura y válido para el aplauso. Cuántas veces ( hoy mismo ) los unos tiran comentarios a las otras por la calle desde posiciones anacrónicas. Hoy, una muchacha con gran escote pasó entre algunos universitarios disfrazados ( por su fiesta de facultad ) y no tardó alguno en hacer “UYUYUYUYUYYYY” y risas de sus compañeros. El chaval de 18 que me acompaña solo había pillado la parte de los gritos y no entendía. Después de explicarle la escena añadió disgustado: “Pues menudos gorilas”. Me alegra que alguien tan joven lleve el chip algo cambiado.

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    1. Carmen dice:

      ¡Hola, Fer! Has puntualizado algo muy importante, la sexualización de las chicas desde edades bien tempranas, a través del uso de la ropa. Se confunde muchísimo el empoderamiento con la sexualidad. Evidentemente, esto es una lectura simple, mínima, porque al fin y al cabo es un fenómeno problemático mucho más amplio, que no solamente tiene por síntoma el vestir callejero. El acceso al porno muy temprano a la vez que en casa hay una falta de comunicación en el ámbito de la educación sexual, es un buen ejemplo. Las chicas -al igual que los chicos- crecen bajo todo tipo de presiones y expectaciones qué simplemente no tienen edad para comprender y sin embargo aceptan la modificación conductiva y se entregan fácilmente a esos códigos sociales que incluyen comportamientos y actitudes sexualizadas y sumisas. Eso, por supuesto, deriva en muchísimas muchísimas ocasiones en problemas de autoestima derivados de la imposibilidad de alcanzar un aspecto físico que solo puede darse gracias al photoshop. Porque es muy importante que las niñas aprendan muy pronto que su valor como ser humano depende de los juicios ajenos, no vaya a ser que llegue a ser mujer adulta desinteresada de lo que piensen los demás de ella, especialmente los hombres, especialmente sobre su cuerpo. Y luego, lo que dije antes y mantengo, la cosificación del cuerpo en base únicamente a las expectativas sexuales del hombre de turno, sea muy jóven o muy viejo o punto intermedio.

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      1. Carmen, de todo lo que has dicho me quedo como resumen con esta frase:
        “Las chicas -al igual que los chicos- crecen bajo todo tipo de presiones y expectaciones qué simplemente no tienen edad para comprender y sin embargo aceptan la modificación conductiva y se entregan fácilmente a esos códigos sociales que incluyen comportamientos y actitudes sexualizadas y sumisas” ❤ Gracias una vez más por tu aporte!!!

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    2. Hola Fermín! Muchas gracias por tu aporte y por leerme! A mi me parece estupendo que te parezca jejejje cualquiera es bienvenido a opinar aquí en mi Universo 😉
      Por desgracia, parece que en la sociedad actual, la imagen pesa más que todo el resto y a mi personalmente es algo que me carga mucho! Y lo peor es que es una imagen creada por la sociedad como ente y que luego individualmente la padecemos muchos y no tantos la comparten.Prácticamente siempre me he sentido que iba a contracorriente en ese sentido y es agotador e injusto! Lo de los comentarios por las calles… ni te cuento y no solo por las calles; por desgracia, al hablar de los temas de los que hablo me encuentro a más de un iluminado que no sé porque se creen con la libertad de enviarme fotos de sus penes, proposiciones para tener sexo etc. Lo único que consiguen es que mis ganas de seguir hablando de estas cosas e intentar llegar cada vez a más gente, crezcan!
      Me alegro que haya esperanza como dices con gente que sube ya con el chip cambiado!!

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      1. Carmen dice:

        Lo del mansplaining, las fotopollas y eso se merecen entrada aparte y además el tema da para novelas y ensayos 🙂

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      2. F e r m i n Romero de Torres dice:

        Pues no sé. Acabo de escuchar nuevas agresiones múltiples a chicas y mujeres en diversos lugares … No entiendo cómo podemos ser tan asquerosos y bestias. Qué hay en las cabezas o si en vez de cabezas llevan penes.
        Y esto nunca para, ¿cómo hacer que termine? ¿solo es educación?
        Recuerdo una chica con autismo de alto funcionamiento esta parte: (minuto 21:00)
        ” .. es como si solo hubiera un cerebro y cuantas más personas hay … como que se reparte”

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